EL OBISPO TISSERA ORDENÓ CINCO DIÁCONOS PERMANENTES Y EL PAPA FRANCISCO ENVÍO SUS SALUDOS

EL OBISPO TISSERA ORDENÓ CINCO DIÁCONOS PERMANENTES Y EL PAPA FRANCISCO ENVÍO SUS SALUDOS

El Padre Obispo Carlos José Tissera ordenó ayer lunes cinco Diáconos Permanentes para la Diócesis de Quilmes en la Iglesia Catedral Inmaculada Concepción. Participaron también de la celebración el Obispo Emérito de Río Gallegos, Juan Carlos Romanín sdb, sacerdotes y diáconos de la diócesis, familiares, amigos y miembros de las comunidades de los nuevos diáconos.

Por la imposición de manos y la oración del Obispo de Quilmes recibieron el Orden Sagrado del diaconado José María Hernández, Alejandro Gabriel Martínez, Claudio César Serio, Mario Adrián Meichtry y Manfredo Guillermo Klein, que eligieron como lema de ordenación «Aquí estoy, Señor, para hacer tu voluntad.» La misa se transmitió en vivo por el canal de Youtube diocesano (Youtube.com/DiocesisQuilmesOficial)

El Papa Francisco les hizo llegar su saludo, que leyó el Presbítero Marcelo (Peky) Eyheramendi, director del Instituto de Formación Diaconal “San Lorenzo Mártir”: “A Jose, Gabriel, Claudio, Mario y Freddy, les envío mi cordial saludo y la seguridad de mi cercanía en el día de su ordenación diaconal. Rezo por ustedes; por favor, háganlo por mí. Que Jesús los bendiga y la Virgen Santa los cuide”.

En la homilía, el Padre Obispo Tissera dio cuenta de la alegría de la Diócesis de Quilmes “al ver que estos hombres se deciden a solicitar el sagrado Orden del Diaconado, y la Iglesia los acepta y por la imposición de las manos y la invocación del Espíritu son consagrados”. Y recordó el mandato de Jesús, “(que) será el amor recíproco entre todos: “Ámense”. Los discípulos tendrán que hacer un proceso de conversión, liberarse del instinto de poder que los llevaba a luchar por los primeros puestos, y abandonar las peleas y la competencia, centrados sólo en el propio interés. “Ámense”: como compromiso de buscar siempre el bien del otro, en la forma que los distintos momentos y necesidades lo requieran”.

El Obispo de Quilmes también recordó las palabras del Siervo de Dios Jorge Novak en el discurso de apertura de la 2ª Sesión del primer Sínodo Diocesano del 20 de septiembre de 1982: “Este primer Sínodo ha de incorporar en forma inequívoca a los diáconos permanentes, a los lectores y acólitos, a los animadores de comunidades a nuestra vida eclesial. Para comenzar es necesario insistir que no nos referimos a tales ministerios como si fueran transitoriamente una ayuda a los presbíteros, por el número insuficiente de éstos. El punto de partida de nuestro análisis pastoral no es un lamento de penuria, sino la gozosa constatación de una plenitud. Jesús, Siervo de Yahveh, y servidor de los suyos, ha provisto a su comunidad con una sobreabundante gracia de servicialidad”.

Monseñor Tissera agradeció a las familias de los nuevos diáconos: “La entera entrega al Señor y su Iglesia supone también la generosidad de sus esposas, que libremente han expresado su total consentimiento para este servicio eclesial. Es de nobleza agradecer, en nombre de la comunidad cristiana, este gesto profundo de amor a Dios y a su pueblo. No sólo expresamos nuestra gratitud a las esposas, sino también a sus hijos que, privándose del legítimo tiempo que el papá les pudiera dispensar, consienten y respetan la decisión de él para seguir este llamado del Señor”. Y a los diáconos les dijo que “el Señor les conceda la gracia de ser humildes, valientes, dóciles, disponibles, de fe sólida y de amor intenso y generoso”.

A continuación de la homilía, el Obispo Tissera es impuso las manos y elevó la plegaria de Ordenación, para que luego los familiares y amigos de cada uno los revistan con la estola y la dalmática, vestimenta característica que representa el reinado de Cristo. Y les entregó el Evangelio y unos recipientes para el lavatorio de pies, como símbolos de su servicio.

Y el Presbítero Armando Dessy, Canciller del Obispado de Quilmes, leyó los decretos que definen las comunidades parroquiales donde ejercerán sus ministerios:

– Diácono José María Hernández: Parroquias Nuestra Señora del Puente y San Francisco de Asís de Berazategui
– Diácono Manfredo Guillermo Klein: Parroquia Nuestra Señora de Czestochowa de Ezpeleta
– Diácono Alejandro Gabriel Martínez: Parroquias Madre de Dios y San Juan el Precursor de Florencio Varela
– Diácono Mario Adrián Meichtry: Parroquia San Cayetano de Florencio Varela
– Diácono Claudio César Serio: Parroquia Nuestra Señora de la Guardia de Bernal

En el final de la misa, los diáconos hicieron presents a los sacerdotes fallecidos Carlos Abad y Leonardo Sal, y agradecieron a sus familias, a sus formadores de la Escuela Diaconal, a los sacerdotes del clero, al Obispo de Quilmes, a las comunidades de origen de cada uno y en las que les tocó servir. Y pidieron la oración por la fecundidad de sus ministerios.